martes, 23 de abril de 2013

CAPILLA DE LA CONCEPCION

LA CAPILLA DE LOS MUERTOS
La capilla de la Concepción, llamada popularmente la Conchita o la Capilla de los Muertos, es un pequeño templo católico de estilo barroco en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Es el único ejemplo que se conserva de su tipo. Este convento de monjas concepcionistas se ubicaba en el antiguo barrio indígena de Santa María Cuepopan. Los horarios de las rejas del convento eran conocidos entre los vecinos; se decía que en el momento en que cerraban, también se cerraba la ciudad.
Frente al convento, en la plazuela, se halla la pequeña Capilla de la Concepción que data de principios del siglo XVII. Las seis caras que la conforman están expuestas a la vista, y su portada barroca, que ocupa uno de los lados, es custodiada por dos óculos laterales. La planta de la capilla es hexagonal, cuenta con cúpula recubierta de ladrillo rojo. En el segundo cuerpo se encuentra un nicho en el cual se encuentra una escultura que representa a Jesús de Nazaret con la cruz a cuestas, el nicho está flanqueado por pilastras y pináculos ondulantes y rematado por un frontón roto1 y sobre él un relieve con símbolos marianos, el monograma de María. La capilla quedó al cuidado de las monjas de la Concepción hasta que el convento fue clausurado.
La capilla estuvo dedicada a Lucía de Siracusa. Fue cerrada a finales del siglo XVIII quedando abandonada, y a mediados del siglo XIX fue reabierta para ser utilizada como depósito de cadáveres. En 1927 fue consolidada para establecer una biblioteca de la SEP y cuatro años después fue declarada monumento histórico el 9 de febrero de 1931. Existe la creencia de que a finales del siglo XIX se le llamaba “la Capilla de los Muertos” porque servía como depósito mortuorio para los pordioseros, historia poco creíble, y aun a estos días no ha dejado de estar rodeada por indigentes.
Durante el gobierno de Calles, se instaló en ella una biblioteca, sin grandes resultados. De su interior barroco no queda absolutamente nada; sin embargo, su presencia nos habla tanto de una geometría barrial como de la devoción de un culto que evitó que fuera derrumbada. Al lado izquierdo de su portada se hallan unas casonas típicamente porfirianas.

Roberto S. Contreras Esparza

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