martes, 23 de abril de 2013

PEDRO ROMERO DE TERREROS Y SU ANTIGUA CASA

EL HOMBRE MÁS RICO DE AMÉRICA
Pedro Romero de Terreros nació en Huelva, España en 1710. A los 22 años de edad llegó a la Nueva España, al llegar, era pobre y no tenía el título de Conde, simplemente vivía una vida común y corriente. Estuvo hospedado por tres años con su tío Juan Vázquez de Terreros, quien murió cuando Pedro tenía 25 años. Conforme fue pasando el tiempo surgieron en él nuevos intereses, como la política. En el año de 1742, ocupó importantes cargos políticos como: alcalde, alférez real y alguacil mayor. Estos cargos fueron desempeñados en Querétaro. Pedro, día con día, enriquecía sus conocimientos y se enteró que en el Real del Monte, Hidalgo existían grandes vetas de plata, oro y otros minerales y como era una persona con ambiciones no tardó en llegar a esta ciudad.

FILÁNTROPO Y POLÍTICO
Era 1743, tras largas horas de trabajo y dedicación Pedro Romero de Terreros por fin logró la explotación de las vetas de plata existentes en el Real del Monte, gracias a esto alcanzó su mayor esplendor. El 25 de febrero de 1775 Pedro Romero de Terreros fundó el Nacional Monte de Piedad bajo el nombre de: “Sacro Real del Monte de Piedad de Ánimas” que significó la solución a los problemas económicos de los residentes de la Nueva España, por lo que fue alabado por ellos. Las grandes vetas del Real del Monte hicieron a Pedro Romero de Terreros el hombre más rico de América, tal vez del mundo a mediados del siglo XVIII.

CONDE DE REGLA 
Finalmente el hombre conocido en América y Europa, el hombre que llegó a la Nueva España siendo un simple ciudadano y que logró ser un importante empresario, además de adquirir un título de nobleza, murió en el año de 1781 en su Real Hacienda ubicada en San Miguel Regla, Hidalgo. Sus restos fueron trasladados a Pachuca en donde por designios de él, se cree que fue enterrado en el presbiterio de la iglesia de San Francisco. Pedro Romero de Terreros, primer Conde de Regla, fundador del Montepío, el hombre más rico de América Colonial, un hombre de singular carácter e inteligencia, siempre hablaba en plata.
 
Roberto Samael C E

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