lunes, 16 de noviembre de 2015

LA FUENTE DE SANTO DOMINGO

¿SERÁ O NO SERÁ?
La Iglesia de Santo Domingo es un templo barroco del siglo XVIII y es todo lo que queda de lo que fue el importante convento de la Orden de Santo Domingo, en la Ciudad de México. Se localiza en el centro histórico de la ciudad, en la Plaza 23 de mayo, y frente al costado norte de la Plaza de Santo Domingo, bastante cerca de la catedral. En ella se encuentra enterrado Tlacahuepantzin Yohualicahuacatzin, más conocido como Pedro de Moctezuma, uno de los hijos de Moctezuma II, muerto en 1570.
La construcción de un sencillo y pequeño templo se inició poco después de la conquista de la ciudad, hacia 1527, para ser concluida hacia 1530. Se reconstruyó por primera vez entre 1556 y 1571, para ampliar las dependencias del convento y capillas alrededor del templo principal. Esa segunda iglesia fue dañada severamente durante una inundación de la ciudad, y se decidió volver a reconstruirlo, en un fastuoso estilo barroco diseñado por Pedro de Arrieta, durante la primera mitad del siglo XVIII, cuando tomó su aspecto actual. A finales del siglo XVIII se introdujeron cambios en el interior con decoraciones neoclásicas.
A un costado de esta magna construcción aún se encuentra la fuente que podemos ver en imágenes de aquellos tiempos, y que se nota al frente del Portal de los Evangelistas, fuente que no es la de la Corregidora, es más sencilla y pequeña con un águila devorando una serpiente sobre el nopal. Se dice que fue mandada construir por Ildefonso de Iniesta y Bejarano, arquitecto mayor de la ciudad en 1780.
En la actualidad hay un hecho que pocos saben, pues la fuente que se encuentra a un costado de lo que queda de la Iglesia de Santo Domingo, en la calle Leandro Valle, es una fuente con similares características, por lo que la mayoría supone que se trata de la misma construcción, pero, se dice que aquella fuente coronada por el águila y el nopal fue demolida alrededor del año de 1900 para colocar precisamente la actual fuente de Doña Josefa Ortiz de Domínguez.
Una interesante versión que sería necesario corroborar a fondo, pero por ahora nos quedamos con esta construcción que actualmente podemos apreciar al costado de la iglesia y que le da un toque muy especial a la zona, ya que nos traslada en mente a todos esos años donde estos terrenos eran frecuentados por toda esa gente que en medio de sus quehaceres, pasaba una y otra vez por esta zona. Un pasaje muy importante de nuestra historia que sitios como este, no lo hace valorar.
Roberto Samael C E

CATEDRAL METROPOLITANA

Y LOS MASONES
La Catedral Metropolitana de la Ciudad de México es la sede de la Arquidiócesis Primada de México y se ubica frente a la Plaza de la Constitución, en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Las medidas aproximadas de este templo son 59 metros de ancho por 128 de largo y una altura de 60 metros hasta la cúpula. Es también una de las obras más sobresalientes del arte hispanoamericano. Construida con cantera gris, cuenta con cinco naves y 16 capillas laterales. Está dedicada a la Asunción de la Virgen María. Pero si te fijas bien y por obvias razones, puedes apreciar símbolos que tienen que ver con la masonería, un ejemplo de ellos es el Pelicano que está en el altar mayor y a la vista de todos.

¿QUÉ SIGNIFICA ESE PELÍCANO?
Se dice que… El Pelícano es uno de los principales símbolos de los Rosacruces y del grado 18 de la Masonería. Representa la consagración a la Gran Obra, es decir, el cultivo del centro espiritual del Cristo. En el simbolismo masónico, es el emblema más característico de la caridad, como también de la muerte y del renacimiento perpetuo de la naturaleza, ya que esta ave llega al Maximus del sacrificio, perforando su pecho para abrir su corazón, permitiendo así que sus críos puedan nutrirse cuando están desfalleciendo de hambre y de sed.
Como el grado Rosacruz se basa en el simbolismo rosacruciano y hermético, el Pelícano es una alegorí­a del recipiente en el cual los experimentos de la alquimia, se realizan y la sangre, es la misteriosa tintura, por medio de la cual los metales groseros son transmutados en oro espiritual. Tanto la rosa como el Pelícano significan la más alta expresión del amor humano y divino. Es un ave marina que debe sumergirse en las aguas para obtener su alimento y el de sus hijos, los polluelos.
El océano es una alegoría de las aguas de la vida que nos recuerda el primer capí­tulo del Génesis donde dice: El Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. El agua es la base de toda vida, de toda transformación y de toda posibilidad de evolución; es un símbolo que debiera llevarnos a meditar acerca del milagro de la vida.
De la misma forma y a un costado de este altar, podemos encontrar otro símbolo más que también es masón, una mano peculiar, de la que se cuentan cosas como las siguientes… “Así mismo la posición de los dedos tiene cierto significado ocultista, nótese bien los dedos de la mano, dos dedos índice y medio extendidos hacia el frente, dedos anular y meñique hacia atrás y el dedo pulgar hacia afuera. Se cuenta que es el símbolo de Hermes, como es arriba es abajo, pero también es utilizado en la masonería”.
Roberto Samael C E