domingo, 30 de junio de 2013

LA LEYENDA DE LA CRUZ VERDE

UNA HISTORIA DE AMOR

Los habitantes de la nueva España tomaron la costumbre de adornar el exterior de sus residencias, colocando en un nicho la imagen de su santo preferido; el escudo de armas con sus cuarteles nobiliarios y la mayoría una cruz de diferentes tamaños. El centro del edificio era el lugar escogido. En algunas se colocaban faroles colgados de un pie de gallo de metal que iluminaban los nichos. Entre las casas que prefirieron poner las cruces y que sobresale por su tamaño y bello diseño, se encuentra la localizada en Correo Mayor (antes calle de los Migueles), esquina con Regina (antes calle de Cruz Verde), y conocida con ese mismo nombre “Cruz Verde”. De la cual cuenta la leyenda que don Álvaro Villadiego vio en uno de los balcones de su casa a una hermosa joven de la que se enamoro. Durante muchos días se dedico a averiguar quién era e hizo todo lo posible por llegar a verla y hablarle. Los padres de la dama la ocultaron y le prohibieron asomarse al balcón. Un día se enfermo la madre y burlando la vigilancia, salió al balcón para saciar su curiosidad y conocer al hombre que la pretendía.

Por fin, le pudo llegar una carta en la que le declaraba su amor y le ofrecía matrimonio, suplicándole que si ya no podía contestarle por ese medio, se lo manifestara con una cruz blanca y si aceptaba sus proposiciones pusiera una cruz verde. Después de varios días apareció la señal convenida, no obstante, tuvo que intervenir un sacerdote para vencer la resistencia de los padres e iniciar las relaciones amorosas. El asunto termino en una brillante y elegante boda a la que asistió el  Virrey y toda la nobleza de ese entonces. Para perpetuar el principio de sus relaciones con Doña María de Aldarafuente y Segura, después su esposa, mando a colocar al nivel del balcón una gran cruz de piedra, la cual la podemos ver en la actualidad. Pero lamentablemente el comercio informal nos impide apreciar en su magnitud muchos de estos monumentos históricos, como ocurre con esta singular cruz.

CURIOSIDADES EN PAREDES DEL CENTRO HISTORICO

UN LEÓN MARCA EL AGUA
En el año de 1725 el centro histórico sufrió una de las inundaciones más grandes que afecto la vida de todos los que habitaban en el primer cuadro. El agua subió a casi 2 mts. del nivel de suelo debido a lo ineficaz de los sistemas de desagüe y también a las intensas lluvias. Para conmemorar ese desagradable  capitulo, en las calles de Madero (antes de San Francisco) esquina con Motolinia podemos admirar “la cabeza de un León”, que la mayoría de personas pasa desapercibida sin notarlo. La pequeña cabeza está acompañada por un escudo que se encuentra en la esquina de enfrente y en el centro tiene grabada la fecha de la gran inundación.

UNA MANO COMO EJEMPLO
Otra curiosidad se encuentra en las calles de Jesús María esquina con Venustiano Carranza (antes Capuchinas), encontramos un nicho que contiene una imagen devocional y una referencia a una leyenda. La escultura es San José, las volutas y flores, así como la cavidad, muy decorada, indican que es del siglo XVIII. “Además, hay que notar la gran concha que sostiene el nicho”. En la base, hay una mano cercenada y clavada que nos recuerda la forma de castigar a los criminales de esa época; se les cortaba la mano para que no cometieran más crímenes. Los miembros mutilados se clavaban en cruces y se fijaban en sitios públicos como ejemplo y escarmiento. Pero también se cuenta que, el dueño de la llamada Casa de la Manita, al descubrir que un criado le estaba robando, le mochó la mano y la puso allí arriba (de la fachada) con una leyenda, como escarmiento. Pero la mano se empezó a echar a perder, entonces la mandó hacer de piedra. En otra versión de esta leyenda, dice que la mano cercenada es de un funcionario de la Nueva España que robó al erario y asi pago su mal acto.

UNA SERPIENTE GIGANTE
Muy cerca de ahí, en la calle de Mesones esquina con Pino Suárez, en lo que hoy es el Museo de la Ciudad de México se puede ver un vestigio de la grandeza mexica “la cabeza de una serpiente de piedra que sirve de cimiento para el edificio”. Esta colosal piedra nos dice como la cultura Azteca sirvió de base para la Nueva España.

UN CORAZÓN EN LA PARED
Siguiendo por esta misma calle, en el número 119, podemos ver todavía un altorrelieve con la representación de un “Sagrado Corazón de Jesús”, el edificio sirve hoy de bodega, pero en su momento fue un mesón para viajeros, que por cierta cantidad de dinero tenían comida y alojo durante las noches, los de más posibilidades económicas podían rentar una habitación para ellos y un lugar en el establo para su caballo, pero los más pobres dormían junto con el caballo en los establos del mesón.

LA VIRGEN DE GUADALUPE
La calle del Salvador nos muestra, en lo que hoy es la farmacia Paris, en el número 49, otro altorrelieve nos pone de manifiesto la fe y la devoción que tiene el pueblo de México en la Virgen de Guadalupe, se trata de una imagen que se distingue por su elaborada belleza y por su gran tamaño.
Este ha sido un breve recorrido por algunas de las muchas maravillas, curiosidades y misterios del corazón de la ciudad de México y le recomendamos, que si tiene tiempo visite estos lugares y remonte su imaginación a aquellos tiempos, tiempos de un interesantísimo pasado que por fortuna, aún tenemos los capitalinos.


Roberto Samael C. E.

martes, 25 de junio de 2013

UNA EXTRAÑA IMAGEN EN EL CENTRO HISTÓRICO

En el Centro Histórico del Distrito Federal, existe una iglesia que tiene en la pared de su altar la imagen de una rara mano. Esta iglesia tienen ya varios siglos de haberse construido con estilo en arte sacro de a mediados del año de 1600. La iglesia se encuentra en las calles de Belisario Domínguez, del Centro Histórico de la Ciudad, y lleva el nombre de San Lorenzo Mártir. Ahí se puede apreciar que detrás del altar principal en una pared pintada de blanco hay una gran mano en alto relieve que por su forma, realmente impresiona. Es notable que esta extraña mano no encaje en el estilo arquitectónico de la iglesia y es muy diferente a su entorno. Al preguntar sobre su origen, los trabajadores de la iglesia, nos llevaron con el sacerdote de nombre Guillermo Ramírez (por aquel tiempo), quien amablemente nos contó lo siguiente sobre esta  rara y muy peculiar obra.

LA MANO FUE HECHA EN LOS AÑOS CINCUENTAS

 “La mano es obra del arquitecto Matías Goeritz, a la cual llamo “la Mano Divina”, así como todos los vitrales de la parroquia y toda la arquitectura que el elaboro, es de este tipo, arte impresionista. Esta mano es completamente desfasada y no entra en la arquitectura de la iglesia, yo no sé porque la harían, no la hicieron en nuestro tiempo, ni con nuestra autorización. Tal vez el INAH (Instituto Nacional de Antropología e Historia), o el padre que estaba en ese momento la autorizaron para que se hiciera ese adefesio (la mano), que es una obra de arte, pero a mí no me gusta. Esto fue hecho por los años cincuentas, cuando restauraron esta parroquia y Matías Goeritz fue el encargado. También los vitrales son de él y tienen un significado sobre él diacono de San Lorenzo, y cada uno significa algo. Y la mano que hizo para él, como arquitecto, escultor o artista la bautizo como “Mano Divina”.