viernes, 8 de junio de 2018

EL MÁGICO CENTRO HISTÓRICO


DE MÉXICO TENOCHTITLAN

Siempre que iba y caminaba las calles del Centro Histórico de la Ciudad de México, me llamo mucho la atención detalles tan comunes como el que no haya cables eléctricos a la vista, las enormes casonas, los grabados y la gran cantidad de iglesias. Con el tiempo, comencé a buscar información, a conocer calles y lugares, pero en esa área siempre encontrabas más cosas y detalles que no están registrados o muy poco se sabe de ellos. Fue así, que cuando pude, entre y formé parte de todas esas personas que han escrito algo sobre tan especial lugar, publicando artículos y algún libro. Ahora, este nuevo ejemplar que usted debe de leer, es un intento más por dar a conocer un sitio sumamente especial, un lugar que por años ha estado lleno de sucesos increíbles e históricos.

Desde la fundación de la gran Tenochtitlan, hasta nuestros tiempos, tenemos una zona en donde han ocurrido hechos sangrientos, heroicos, subversivos, de liberación, alegría y amor. Diversas sensaciones que han envuelto a sus habitantes o a quien por ahí pasa y se toma un tiempo para ver y poder apreciar lo que ahí está depositado. Para nosotros, este interés por escribir y trata temas relacionados al Mágico Centro Histórico, no es nuevo ya que hace algunos años atrás publicamos una serie de investigaciones, sucesos y lugares poco comunes en un libro titulado: “El Centro Histórico Experiencias del Más Allá”, obteniendo agradables resultados ante el interés de la gente. Y sabemos, que se seguirá hablando, escribiendo y documentando este sitio tan relevante para todos los mexicanos.
En esta ocasión, nuevamente aportamos nuestra forma de ver, apreciar y conocer esa zona especial e invitamos a esas gentes que comparten el mismo interés. Porque soy de la idea, de que toda aquella persona que se sienta atraída por su historia, tiene como deber o gusto, conocer y tener en mente algo de lo mucho que fue su pasado. Lo enseñan en la escuela, en libros y aunque mucho de ello se nos olvida, al pasar o conocer los lugares históricos por donde esos importantes personajes ilustres vivieron o se desenvolvieron, nos damos cuenta de lo trascendente que fueron y como marcaron con ello lo que ahora somos.

Este libro, se suma a la gran cantidad de material que se ha creado para describir esa zona especial, en lo personal, aquí dejamos nuestro sello, y tratamos de dar a conocer nuevos aspectos que seguramente le serán de su agrado. Y es importante, especialmente para quienes habitan la Ciudad de México y sus áreas colindantes, ya que tienen la oportunidad de visitar y conocer lo que ahí aún se resguarda. Pero también es una invitación para el visitante que viene de fuera y desea saber más detalles peculiares sobre ese México antiguo. Si tomamos en cuenta el crecimiento desmedido de la ciudad, comprenderemos que reacomodo tras reacomodo, algunas áreas de este sitio se están perdiendo, desaparecen, por esa razón, hay que visitarlo. Por lo mismo lo invitamos a leer y conocer algo de lo que representa, nuestro Mágico Centro Histórico.

jueves, 17 de mayo de 2018

HISTORIA DE MÉXICO, LA MASONERÍA Y ENTIDADES DEL MÁS ALLÁ

UN SITIO DE PODER A ORILLA DEL MÁGICO
CENTRO HISTÓRICO
Roberto S. Contreras Esparza
La finalidad de este libro, es la de ahondar y tratar sobre un lugar del cual podemos destacar tres puntos importantes que debemos enfatizar y que aquí tratamos de mostrarles con esta investigación... (1) La trascendencia e importancia de un lugar que fue depositario de los restos de esos personajes relevantes de nuestra historia y que movieron al país con sus actos formando lo que ahora somos. (2) La relación de algunos de estos huéspedes, personajes destacados y su participación en una de las sociedades más polémicas, populares e importantes y que sigue vigente desde hace años por todo el mundo, los masones. (3) Y la posible e increíble manifestación, la evidencia (en interesantes fotografías) de espíritus o entidades que por lo que hemos averiguado, se dejan ver en ciertos momentos especiales e incluso se han podido ser captados en imágenes, como lo que les sucedió a estos protagonistas fortuitos, que lograron sin imaginarlo, obtener gráficas especiales entre las tumbas y nichos de un especial sitio, un panteón lleno de historia.
EXTRAÑA CAPTADA EN EL PANTEÓN
Estos sucesos, nos deja entrever la importancia de este lugar, por todo lo que ha acontecido en la zona, pero lo más importante, es que, aun está ahí, para visitarlo, para conocerlo, para sentir toda esa energía histórica aquí depositada, hasta para hacer investigación, para averiguar sobre estos personajes ilustres, para saber más de México y compartirlo con quienes nos preceden y poder prepararlos con información e historia nuestra, ya que ellos serán el futuro del país. Además, de que, este libro puede ser una guía para adentrarse y conocer más sobre este peculiar cementerio.
EN SAN FERNANDO, 14-VII-2005
Y sin la intención o pretensiones, de que esta obra fuera un profundo tratado de la masonería o de cada uno de los ilustres históricos que ocupan tan trascendente cementerio de San Fernando, si procuramos presentarle un libro fácil y ameno, una guía, con interesantes detalles y otros aspectos a comprobar, para que de esta forma fomentemos el interés por este singular sitio, ya sea en lo personal o entre familiares y amigos. Y ya la profundidad, puntos de vista e interpretaciones dependerá de cada uno de nosotros.

domingo, 29 de abril de 2018

DEL BARRIO JUDÍO DEL CENTRO HISTÓRICO


SINAGOGA HISTÓRICA EN MÉXICO
Roberto Samael C. E.
La historia de los judíos en México inició en el año 1519 con la llegada de los conversos, también llamados criptojudíos, estos fueron forzados a convertirse al catolicismo, siendo uno de los blancos de la Inquisición. Durante el periodo colonial (1521-1821) un número de judíos arribó a México desde España, las circunstancias políticas de la época lograron el libre tránsito de mercaderes criptojudíos desde Portugal y España hasta varias regiones de América Latina. Tras la finalización del dominio de la Iglesia católica en México, las reformas liberales permitieron la inmigración de judíos al país, llegando de varias zonas de Europa. La mayor parte en México son descendientes de los inmigrantes, que se pueden dividir, principalmente en: hablantes de yiddish, ladino y sefardí.
A inicios del siglo pasado, la Sinagoga Histórica de la calle Justo Sierra, que tiene como nombre oficial Nidje Israel, como la institución dentro de la cual nació. Esta institución es la que agrupa, desde 1922, a los judíos ashkenazitas, es decir, originarios de Rusia, Polonia, Alemania, Lituania, Hungría y otros países europeos que hablaban idish a su llegada a México. Después de una restauración que culminó en 2009, la Sinagoga abre sus puertas para compartir con el público su belleza, su historia y otras manifestaciones de la cultura judía en México. La Sinagoga Nidjei Israel o el Templo Nidjei Israel, Popularmente conocida como la Sinagoga justo Sierra, tiene una fachada neocolonial típica, excepto porque las puertas de madera tienen labrada una estrella de David, uno de los símbolos principales del judaísmo.
Es un edificio religioso y centro cultural de la comunidad judía. Después de su restauración, la Sinagoga comparte su belleza, su historia y otras manifestaciones de la cultura judía en México. Es la única sinagoga que ostenta el título de Sinagoga Histórica en México y es una de las más antiguas de la Ciudad de México, Es la tercera más antigua en la Ciudad de México, y la primera fundada por judíos asquenazíes, abrió sus puertas en 1941. Para el diseño del arón hakodesh se tomó como referencia a la Sinagoga de Shavel, Lituania.
En cuanto a su fachada, dice la arquitecta Raquel Franklin: “Significativa es la doble fachada de Nidje Israel: deja el edificio de oficinas hacia la calle, con una fachada neocolonial en consonancia con el entorno colonial del Centro Histórico, y que seguramente seguía a los estímulos fiscales que se ofrecían a toda construcción que representara ese estilo; la fachada interior del edificio principal muestra la influencia del diseño de sinagogas del siglo XIX, inspiradas en el neorromántico.”
La sinagoga se creó con base en la necesidad de lugares para rezar, conforme creció la comunidad judía askenazi de la Ciudad de México. La sinagoga funcionó como centro ceremonial, de estudio, de celebraciones y de trabajo comunitario hasta mediados de los años sesenta, permaneció cerrada durante más de tres décadas, pero el 13 de diciembre de 2009 se reinauguró con un evento comunitario y fue reabierta para albergar diversas actividades culturales y religiosas. Siendo un sitio histórico, especial, de las edificaciones y lugares que podemos encontrar y conocer en el Mágico Centro Histórico.

martes, 19 de diciembre de 2017

LA ACADEMIA DE SAN CARLOS

EL ANTIGUO HOSPITAL PARA SÍFILICOS
Y SU CAPILLA MARIANA 
Si la historia nos agrada e interesa, si queremos saber más de lo que sucedió en el Mágico Centro Histórico, basta con caminarlo, preguntar y adentrase a sus palacios, casonas o viviendas. Mucho de estos sitios ahora cumplen otra función, pero no dejan de proyectarnos ese pasado que a través de los años ahí sigue palpitando y dispuesto para quienes quieren conocerlo y saber que sucedió ahí y que función tienen ahora esas edificaciones, calles y lugares que marcaron y fueron parte de la historia del centro de la capital del país.
Uno de estos edificio es el que albergara en un principio al Real Hospital del Amor de Dios, donde se atendían los enfermos del mal de bubas o sifilíticos. Fundado por el Obispo Juan de Zumárraga en 1539. Una vez que el grabador español Jerónimo Antonio Gil, llegó como tallador a la Real Casa de Moneda, concibió la idea de fundar una academia al estilo de las que funcionaban en Europa. Se funda en la Real Casa de Moneda en el año de 1781, bajo el nombre de: Academia de las tres nobles artes: Pintura, Escultura y Arquitectura.
Para el año de 1791 se traslada al edificio que albergara al hospital. La fachada es de estilo renacentista fue realizada bajo la supervisión de Javier Cavallari. La ventana de la esquina en la planta baja, fue cegada en el año de 1910, para alojar en una especie de nicho, la réplica de San Jorge de Donatello, que obsequió el gobierno de Italia al pueblo de México para las fiestas del Centenario por la Independencia.
En una reciente visita a la antigua Academia de San Carlos, pudimos platicar con Gabriela P. Soriano coordinadora de las galerías de la escuela quien amablemente nos platicó sobre una antigua construcción religiosa que ahí sigue a la vista de todos, pero también, ignorada por muchos. Se cree que ahí estaba una capilla Mariana por los rasgos y características que aún tiene, como una gran concha, la concha Mariana dedicada a la Virgen María, y que permanecía activa en lo que fue uno de los primeros hospitales para enfermos de sífilis.
Tomemos en cuenta que ahí en la Academia, el año pasado se realizaron reacomodos y se encontraron entierros masivos de lo que se cree eran los enfermos, además de restos de lo que fue el antiguo hospital. Desde la capilla, se puede apreciar el nivel que tenía el hospital notándose claramente el hundimiento, aunado a que el suelo del Centro Histórico también se ha vencido a través de los años. La capilla estaba cerrada y ahora es paso para la biblioteca, ya que la Academia se amplio y esta sacra construcción quedo como paso por debajo de las escleras.
Esto nos demuestra, el cómo se ha trasformado la ciudad, como ha cambiado la escuela. Algo también muy extraño ahora, es que este recinto está a varias calles del Zócalo y para el siglo XVI, esto era la orilla de la ciudad, siendo, además, uno de los pocos hospitales en ese tiempo que se encargaban en tratar de curar a esas desafortunadas gentes que llegaban a morir, pues alguien con una enfermedad de ese tipo en el siglo XVI difícilmente se curaba.
Sobre la capilla o lo que aún queda de ella, podemos advertir una hermosa concha en el techo y otras dos esquinadas. Así mismo, se aprecia pintura y dibujos o detalles de símbolos en especial el mariano, un tipo de estrella con líneas atractivamente diseñadas que dan muestra de su pasado y para lo que fue diseñada. Al contemplarla y saber la función que tenía, nos ponemos a imagina y pensar sobre los múltiples rezos y suplicas que ahí se dieron, tal vez de esos enfermos que en su ruego pedían por su recuperación, por su salud.
Se aprecian otros detalles, más formas y nuevamente imaginamos como estaría en sus días de esplendor, como es que ahí terminaba el edificio y también notamos, como ha cambiado a través de los años. Finalmente, nuestra entrevistada, la coordinadora de la galería Gabriela Soriano, a pregunta nuestra, nos informo sobre los mascarones que hay en la fachada de la Academia y ¿quiénes son? Y nos relató lo siguiente:
“El primero es Carlos III, después Jerónimo Antonio Gil, de lado derecho se cree (según algunos historiadores) que es Mangino o Couto, estos dos personajes pertenecían a la junta de gobierno y daban dinero a la Academia, y el otro es el gran arquitecto Manuel Tolsá. La estatua de la esquina, la origina está aquí en la biblioteca y se guardó porque en los 80s, los comerciantes ambulantes le quitaron la cabeza por colgarse y es San Jorge, un San Jorge el del Dragon, la escultura clásica que hizo Donatello, una copia de exacta que dono Italia para México en los festejos de independencia”.
Información muy interesante, pues por lo regular pasamos por esa zona y nunca nos imaginamos ni vemos que es lo que ahí esta y quienes fueron estos personajes que le dieron brillo al México colonial. Si usted puede, visite la Academia de San Carlos, ese antiguo hospital para sífilicos y conozca esa peculiar capilla y otras maravillas que aun ahí se encuentran. Finalmente, agradecemos a la coordinadora Gabriela Soriano por su atención y lo invitamos a que redescubra este interesante sitio.
 
Roberto Samael C E

sábado, 9 de diciembre de 2017

LA CASA DEL CAPITÁN JUAN DE CHAVARRÍA

RECUPERO LA CUSTODIA DEL DIVINO
El Centro Histórico de nuestra gran Ciudad, como en este página lo hemos mostrado, está lleno de curiosidades y arquitectura que enmarcan leyendas y mucha historia, además de datos extraños, anécdotas y personajes que por sus obras son recordados hasta nuestros días, y un ejemplo claro de ello, sin duda alguna lo es este audaz personaje, un capitán que poco a poco lamentablemente su hazaña está quedando en el olvido. Aquí les recordamos parte de esa proeza y el lugar donde el vivió y su interesante recuerdo en piedra.
Ubicada en una de las antiguas calles en el Mágico Centro Histórico, se encuentra la Casa del capitán Juan de Chavarría, quien fuera conocido en su tiempo como un héroe y como un bondadoso caballero benefactor que ayudo a las monjas agustinas de San Lorenzo. Este personaje, de origen vasco, Juan de Chavarría se estableció en lo que anteriormente era la calle que llevaba su apellido “Chavarría”, hoy conocida como el último sector de la calle Justo Sierra.
En donde fue construida una monumental casa que sobresalía por su peculiar fachada rematada por una mano, si una mano que está sosteniendo una custodia, la cual se convirtió en un fuerte referente que denota la valentía que en cierta ocasión mostro este caballero al realizar lo que por aquellos tiempos fue una proeza. Según cuenta la leyenda, que el 11 de diciembre de 1676, un ladrón ingresó al templo de San Agustín para robar las potencias de oro del Santo Cristo de la Caña, pero al calor de la aventura provocó un incendio que llamó la atención de toda la ciudad.
Ante este hecho, Don Juan de Chavarría se dio valor para entrar a la iglesia y recuperar la custodia del divino. Como resultado de tal hazaña, el rey le concedió un escudo personal, el cual consistía en la figura de una mano levantando una custodia, que lamentablemente en la actualidad, apenas queda visible en el nicho superior de la fachada.
Debido a su posición económica y a su fama como exitoso comerciante en el México del siglo XVII, el vascongado Juan de Chavarría era una figura que inspiraba respeto entre los habitantes y las autoridades de la Ciudad de México. Por estas razones, su casa habitación que ha tenido múltiples usos, se ha convertido en un referente obligado para visitar y conocer, al hablar sobre el pasado colonial de México y su maravilloso Centro Histórico.
 
Roberto Samael C E

MALGRÉ TOUT… A PESAR DE TODO

JESÚS F. CONTRERAS
 
Las calles, palacios, iglesias, conventos, fachadas y lugares que hay en nuestro Centro Histórico, resguardan leyendas y vivencias que cuando las conocemos, cuando sabemos que sucedió ahí, nos sorprendemos y maravillamos, ya que la mayor de las veces, ya sea por falta de tiempo, desconocimientos o porque no somos observadores, omitimos mucha de estos grandiosos detalles. Un claro ejemplo de ello, lo representa una singular escultura que si hemos pasado por la Alameda la hemos visto, pues está acompañada de otras “mujeres” similares, pero en especial, de una de ellas, conozcamos sobre su origen... He aquí parte de su historia.
Malgré Tout, es una escultura que traducida al español significa “A pesar de todo”, representa a una mujer desnuda, tirada y encadenada. Fue creada en el año de 1989, según los relatos de Amado Nervo, quien dice que Jesús Contreras estando en Francia, confirmó ciertos temores y sufrió la amputación de su brazo derecho a causa de un cáncer mal atendido. “A pesar de todo”, siguió trabajando con un sólo brazo los pocos años que le quedaron por delante, hizo la escultura sin el brazo derecho. Pero, ¿quién fue Jesús F. Contreras?
Jesús Fructuoso Contreras Chávez, nació en Aguascalientes un 20 de enero de 1866. Fue un escultor mexicano, nieto de José María Chávez Alonso, quien fungió como Gobernador Liberal y creó un centro artesanal que marcó al joven para ser escultor. Dado el apoyo que tuvo del gobierno de Porfirio Díaz, esculpió y construyó obras como el Monumento a Cuauhtémoc y veinte esculturas en bronce del Paseo de la Reforma. 
Cuando cumplió 17 años, el gobierno le otorgó una pensión, para que viajara a Europa a seguir estudiando y profundizar en su arte. Al regresó, con apenas 22 años de edad, apoyando a su maestro Noreña, juntos realizaron la bella estatua de Cuauhtémoc, la cual se encuentra en el paseo de la Reforma, de la Ciudad de México, siendo el encargado de la fundición Contreras. El 13 de agosto de 1883 al momento de vaciar el bronce, un chorro en ignición perforo su pie. La inauguración del monumento fue el 21 de agosto de 1887. Poco más tarde Fructuoso Contreras estableció la Fundación Artística Mexicana.
Entre sus obras más destacadas están; un Benito Juárez que está en Chihuahua; efigies de Manuel Acuña y de Ignacio Zaragoza, en Saltillo Coahuila; el general Ramón Corona, en Guadalajara, Jalisco; Nicolás Bravo, Ignacio Zaragoza y a la Independencia, en Puebla; el monumento a la Paz, en Guanajuato; al general Jesús González Ortega, en Zacatecas; a la Corregidora Ortiz de Domínguez. También se destaca por ser autor de los Colosales relieves en Bronce, con figuras Indígenas, del monumento a la Raza de la Ciudad de México. Pero la que suele considerarse como su máxima obra se llama Malgré Tout, elaborada en mármol. Tiempo más tarde, en 1909, el compositor zacatecano Manuel M. Ponce, compuso una pieza de piano sólo para la mano izquierda, que rindiera homenaje al escultor y a la obra misma.
Hay que apuntar que como detalle a tomar en cuenta, que Amado Nervo relataría en cierto momento, que Jesús Contreras realizó esta obra sin el brazo derecho, y por eso la habría titulado Malgré Tout, sin embargo, las referencias históricas desmienten este hecho, ya que la obra está fechada antes de la amputación de su brazo. Malgré Tout, en la actualidad, la podemos apreciar en el Museo Nacional de Arte (MUNAL), pero hay una copia en donde fue colocada originalmente en la Alameda del Centro Histórico. Muere el 12 de julio de 1902 en la Ciudad de México.
 
Roberto Samael C. E.

lunes, 11 de septiembre de 2017

AQUÍ MURIÓ ANTONIO LÓPEZ DE SANTA ANNA

MÉXICO PIERDE MITAD DE SU TERRITORIO
Roberto Samael C. E.
No cabe duda que entre los mexicanos un personaje que llama la atención por sus actos y por qué se cree que él fue el responsable de que nuestro país perdiera gran parte de sus territorios, hace que Santa Anna, pase a ser conocido y recordado como un traidor a su patria, y aunque las circunstancias, su negligencia y hechos tuvieron mucho que ver, este personaje “ilustre” ha marcado nuestra historia de México, tristemente de esa forma.
Antonio de Padua María Severino López de Santa Anna y Pérez de Lebrón nació en Xalapa, 21 de febrero de 1795. Fue un político y militar mexicano. Además, presidente de México, aunque en la gran mayoría de textos se dice que ocupó la presidencia en once ocasiones, el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM) sostiene que solo fueron seis veces. Instaurado como dictador vitalicio con el tratamiento de Alteza Serenísima, aunque derrocado años más tarde. A lo largo de su extensa carrera política fue considerado ambiguo por participar en partidos contrarios, ya fuera con realistas, monárquicos, republicanos, unitarios, federales, liberales o conservadores. Santa Anna fue también gobernador de Yucatán (1824 - 1825) y de Veracruz en 1829.
Cuando ocupaba la presidencia, Santa Anna sufrió otro revés, al suscitarse de nuevo la cuestión texana. Cuando en 1843, Estados Unidos planteó la incorporación de Texas a su territorio, Santa Anna intentó zafarse de la escena política para no sufrir descalificaciones de la opinión pública. Puso de pretexto la muerte de su esposa Doña Inés García y Martínez de Uscanga para retirarse de la presidencia mientras pasaba el furor público por la anexión de Texas a los Estados Unidos. A los cuarenta días de luto por su mujer, Santa Anna contrajo matrimonio con la señorita Doña Dolores Tosta y Gómez, escándalo que contribuyó a aumentar su descrédito en un momento en que se le recordaba su anterior episodio en Texas y se le pedían responsabilidades. El retiro de la escena política en ese momento lo pagó con un largo exilio en La Habana.
En ausencia de Santa Anna, la situación interna en México estaba repartida entre hostilidades y caos político. Durante aquella situación, en EE. UU, James K. Polk había ocupado la presidencia del país. Polk era un conocido expansionista que desde hacía tiempo tenía puestos sus ojos en los territorios mexicanos de la Alta California y Nuevo México. El 29 de diciembre de 1845, para el enojo de los políticos mexicanos, quienes nunca reconocieron la independencia de Texas, el Congreso de los Estados Unidos (a instancias de Polk y su antecesor Tyler) aprobó la incorporación de Texas a la Unión Americana; un hecho que deterioró rápidamente las relaciones entre México y Estados Unidos. Dicha situación se agravó aún más cuando el gobierno mexicano se negó a recibir al embajador enviado por Polk para comprar los territorios deseados por 15 millones de dólares.
Aquello fue aprovechado por Polk como pretexto para presionar al Congreso a declarar la guerra. En tanto, a fin de presionar más las cosas, Polk había enviado tropas al mando de Zachary Taylor en las periferias del río Bravo; aun cuando se consideraba al río Nueces como el límite oficial con Texas, unos kilómetros más al norte. Aunque las escaramuzas entre ambos contingentes fueron directamente provocadas por los estadounidenses dentro de suelo mexicano y sin declaración de guerra previa, Polk hizo ver a los mexicanos ante el Congreso como si hubieran sido los culpables. Con ello, la guerra entre ambos países dio inicio el 8 y 9 de mayo de 1846. El gobierno de Valentín Gómez Farías decidió llamar de vuelta al general Santa Anna para dirigir los esfuerzos nacionales. A pesar de que logró amasar un considerable ejército, el evidente atraso tecnológico de este (el ejército usaba armas de tiempos de la Independencia) así como la falta de una cadena de mando eficiente, de nada le sirvió contra las fuerzas tecnológicamente superiores y mejor disciplinadas de Estados Unidos. Aquello significó una serie de derrotas consecutivas en todas las acciones bélicas de la guerra (la mayoría desarrollada en el norte).
Se sabe que casi logró una victoria en la Batalla de la Angostura, pero se retiró inexplicablemente a un paso de derrotar al general Taylor. Después, en su natal estado de Veracruz, fue derrotado en la Batalla de Cerro Gordo, en buena medida debido a que su artillería atacó a los centinelas del ejército estadounidense, revelando su posición. El grueso del ejército estadounidense evitó el camino donde Santa Anna pretendía atraparlos y atacó al ejército mexicano desde varios flancos, causando su derrota. Tras evacuar la capital del país, Santa Anna se exilió de nuevo, esta vez en Colombia. 
Exiliado Santa Anna, el Congreso firmó el Tratado de Guadalupe Hidalgo, con el cual México perdió los estados de Alta California y Nuevo México (hoy California, Arizona, Nevada, Colorado, Utah y parte de Wyoming) a favor de los Estados Unidos, que se comprometió a pagar una indemnización de 15 millones de dólares a México. Santa Anna fallece en las calles del Centro Histórico de la Ciudad de México, entre 20 y 21 de junio de 1876.

martes, 15 de agosto de 2017

ANTIGUA CASA SAN AGUSTÍN

DETALLE Y DEDICACIÓN EN SU RESTAURACIÓN
Roberto Samael C. E.
La Casa San Agustín es un edificio considerado monumento histórico ubicado en el Centro de la Ciudad de México, en la esquina de las calles Uruguay y 5 de Febrero, que anteriormente esas calles llevaban el nombre de Don Juan Manuel y de la Joya respectivamente. Su nombre de San Agustín, se debe a que el edificio fue propiedad de la Orden de Agustina, cuyo convento estaba ubicado junto a este edificio.
Actualmente es el Hotel Hampton Inn & Suites, un hotel con toques de tiempos coloniales enclavado en un edificio histórico, que vivió un proceso de 3 años de restauración bajo la supervisión directa del Instituto Nacional de Antropología e Historia y el Instituto Nacional de Bellas Artes. Que en conjunto, para llevar a cabo su restauración, recurrieron a un grupo de arquitectos, albañiles, pintores y otros artesanos que trabajaron meticulosamente buscando elementos originales del edificio.
Se trató apegarse a lo original, incluyendo la singular fachada, las paredes de Talavera, los herrajes, pasamanos y molduras, siempre buscando preservar el carácter histórico y colonial típico de la Ciudad de México de aquellas épocas. Este magnífico edificio fue construido a finales del siglo XVII de acuerdo al historiador Francisco de la Maza​ y fue remodelado de 1924 a 1928 por el ingeniero Luis Robles Gil (Descendiente de Manuel Tolsá), en estilo neocolonial, con elementos como arcos y óculos octagonales.
En 1936 se añadieron al edificio dos pisos más y una terraza con algunos detalles de influencia Art Decó, así como un torreón con mirador y una hornacina con una escultura de la Virgen de Guadalupe. A partir de 1928 el edificio albergó al Hotel Ontario, que funcionó como tal hasta mediados de la década de 1980, cuando la zona se deterioró a raíz del terremoto de 1985 y el funcionamiento del hotel ya no resultó viable.
En el año 2008 fue remodelado para albergar a un hotel de la cadena Hilton. Durante la restauración la prioridad fue preservar la integridad de la fachada, el atrio, que ahora ocupa la recepción, la cancelería de madera y la decoración con mosaicos. Para reponer los mosaicos se elaboraron artesanalmente 12 mil piezas​ y se colocó el vitral que domina el lobby y que reproduce los principales elementos de la fachada con el colorido de mediados del XIX.
Cabe destacar que en el pasado, los agustinos contaban con varias propiedades en la Ciudad de México, además del convento los agustinos poseían: El colegio de San Pablo (hoy Hospital Juárez), la Ex-Hacienda de Santa Mónica (en Tlalnepantla) la hospedería de Santo Tomas de Villanueva (hoy Hotel Cortés), la hospedería de San Nicolás de Tolentino (hoy propiedad de la UNAM) el noviciado (hoy Farmacia París), la capilla del Noviciado (En la calle República de El Salvador), además de varias casas que destacan en lo que hoy es el Centro Histórico de nuestra Ciudad de México.

lunes, 17 de julio de 2017

UN JAGUAR EN EL CENTRO HISTÓRICO

FRAGMENTOS DE MÉXICO TENOCHTITLAN 
A la caída de la gran Tenochtitlan, sus maravillosas construcciones de templos y pirámides quedaron destruidas, sus piedras fueron reutilizadas y con ellas levantaron iglesias, coloniales casonas, palacios y otras construcciones que muchas de ellas aún podemos apreciar en nuestro Mágico Centro Histórico. Estas piedras talladas de las llamadas “pieza suelta” quedaron a la vista de todos, pero dispersas entre las calles de este maravilloso sector y aun las podemos buscar, encontrar y contemplar, pues son el legado mudo de nuestro gran pasado.
Una de estas piezas, un tipo dintel con forma de un felino, (ocelote o jaguar) la podemos apreciar en una esquina de una antigua construcción que en la actualidad es un negocio y que se encuentra muy cerca de la Avenida Circunvalación en el área de la Merced. Ahí incrustada en la parte alta de una casona, está la interesantísima cabeza felina de época prehispánica, que fue tallada en una piedra basáltica, colocada justo sobre el margen donde convergen la esquina de sus dos fachadas que forman las calles de Callejón de San Marcos antiguamente (Callejón de Pachecos) y Emiliano Zapata (Calle de los 7 Príncipes).
Recordemos que en el México prehispánico el jaguar jugo un papel muy relevante, era parte de su vida, de su religión y le temían y lo veneraban. Según la revista de Arqueología Mexicana, el Jaguar era fuerte y ágil, con un agudo sentido del olfato y afiladas garras, se convirtió en parangón de las virtudes masculinas, identificado con cazadores y guerreros y, por analogía, con la guerra y el sacrificio. Asesino silencioso y furtivo, su habilidad para ver en la oscuridad lo asocian con la brujería y la magia, como alter ego de chamanes o espíritu familiar de sacerdotes y reyes.
Si usted quiere conocer a este emblemático felino y se encuentra en la zona del Zócalo, tendrá que tomar la calle de Moneda, de ahí a varias cuadras hacia el oriente logrará encontrar y apreciar esta peculiar pieza, elaborada en buen tamaño y que podría tener más de su cuerpo, pero no se aprecia, o tal vez solo es un dintel, una figura que adornaba algún edificación de la Gran Tenochtitlan. La escultura representa la cabeza de un felino con gran realismo, las fauces están semi abiertas mostrando los colmillos. Tiene un golpe, una fractura en el lado derecho. Encima de esta cabeza de “Jaguar”, hay una cruz de argamasa que fue colocada ahí para acompañar a esta singular fiera.
Tal vez solo sea una figura tallada en una piedra, una de esas piezas sueltas que podemos apreciar aun dispersas en el  Mágico Centro Histórico. Pero es una pieza especial, que al que gusta de la historia, el que busca estas rarezas y símbolo de nuestro pasado, podrá contemplarla, comentarlo, tomarle fotos y disfrutarla e imaginar su origen de como llego ahí  y que después de tantos años aún podemos apreciar.
 
Roberto Samael C E