miércoles, 21 de febrero de 2018

FRANCISCO PRIMO DE VERDAD Y RAMOS

PRECURSOR DE LA INDEPENDENCIA
Roberto Samael C. E.
Al caminar en las calles del centro histórico, encontramos diversos lugares, algunos realmente interesante, otros mas que nos cuentan sucesos poco conocidos de importantes personajes ilustres que con el tiempo y la poca información, han quedado casi en el olvido.
Este es el caso de uno de ellos, nos referimos a Francisco Primo de Verdad y Ramos, del cual casi no se sabe nada, y si uno lo llega a tener presente, es porque en las conmemorativas monedas de 5 pesos que traen a personajes de nuestra Independencia y Revolución, la de Primo de Verdad es la más interesante y con más valor, porque por cosas de la numismática que ocurre ocasionalmente, algunas de ellas, salieron sin puntos, lo que la hizo especial y coleccionable. ¿Pero quién fue este personaje? y ¿porque tiene calles con su nombre y estatuas en varios sitios del país? Como la efigie que se encuentra en la Av. Reforma y en el pequeño jardín que lleva su nombre, la “Plaza Primo de Verdad y Ramos” en pleno Mágico Centro Histórico.
Veamos algo de su vida y el porque es un personaje insigne de nuestra historia: Este ilustre mexicano, nació en la Hacienda de la Purísima Concepción de Ciénega de Mata, municipio de Lagos de Moreno Jalisco, (hay versiones de que fue en Aguascalientes). Según consta en su acta bautismal en el Curato de Ojuelos, nació el 9 de junio de 1760. Sus padres fueron don Joseph de Pierio Verdad, quien se dedicaba a la administración de dicha hacienda y doña Antonia Fructuosa Ramos. Aún joven fue enviado a la ciudad de México para estudiar en el Antiguo Colegio de San Ildefonso.
Ahí, adquirió el grado de bachiller en cánones, el 20 de abril de 1782. Se recibió como abogado en 1784 e ingresó al Colegio de Abogados. Se sabe que era un hombre de vastos y sólidos conocimientos en jurisprudencia. Debido a ello, se le nombró síndico personero del Ayuntamiento de la Ciudad de México. Fue mejor conocido como el iniciador de la libertad novohispana y primer mártir de la independencia.
Cuando se llevó a cabo la ocupación de las fuerzas de Napoleón en España, el Ayuntamiento de la capital influenció en el ánimo del virrey Iturrigaray, para que se formara un gobierno provisional, cuyo mando debía recaer en el mismo virrey, quien resguardaría el territorio de embates extranjeros, mientras no se restituyese a la corona española. El 19 de julio de 1808 el regidor Juan Francisco Azcárate y Lezama, le proponen al virrey que convocara a todos los Ayuntamientos de la Nueva España para formar un gobierno provisional apoyado en el pueblo, y a no reconocer monarca alguno que no fuese de la estirpe real de los Borbones.
Pero este intento fracasa cuando un grupo de peninsulares toman el palacio virreinal el 15 de septiembre de 1808. Esta postura les pareció herética y peligrosa a los simpatizantes del partido español, quienes decidieron deshacerse del virrey y de sus principales seguidores, entre ellos, Primo de Verdad, quien fue puesto en prisión, en la cárcel de lo que ahora es el Ex Arzobispado, en donde murió, debido a las malas condiciones a las que se le había sometido.
Así, Primo de Verdad fue encerrado en una de las celdas del arzobispado de México, (donde se cuenta que fue asesinado) ya que amaneció muerto el 4 de octubre de 1808. De esta manera, murió este ejemplar personaje en aras del ideal libertario. Su cadáver fue sepultado al siguiente día de su muerte, en el sagrario de la capilla de la Villa de Guadalupe.
En la actualidad, usted puede visitar y ver su magna estatua que está en un pequeño jardín frente al Museo de la Ciudad de México, o conocer la calle (callejón) que lleva su nombre, en la esquina de lo que ahora es el Museo de Arte de la SHCP (Secretaría de Hacienda y Crédito Público) Antiguo Palacio del Arzobispado, el lugar exacto donde fue encarcelado y asesinado el Lic. Francisco Primo de Verdad y Ramos.

domingo, 18 de febrero de 2018

LA VIRGEN QUE SE APARECIÓ EN EL METRO

HISTORIA DE UNA MANIFESTACIÓN MARIANA
Roberto S. Contreras Esparza
Este suceso que ahora les presentamos forma parte de las llamadas manifestaciones marianas y ocurrió en el subsuelo a las orillas del Centro Histórico. Nos referimos a la singular aparición hecha “para algunos”, por una filtración de agua que dio forma a una siluetea muy parecida o que fue identificada inmediatamente por la gente como la virgen, la Virgen de Guadalupe. Un hecho digamos aceptable en un país que es en su mayoría es guadalupano y aunque apariciones de este tipo se registran con mucha frecuencia por todos lados, esta cobro mayor relevancia y el interés de la gente la convirtió en algo especial, ya que aquí tuvieron que intervenir las autoridades para proteger esa imagen y que de alguna manera “simbólica” este hecho peculiar, hizo que nuevamente se escucharan juntos los nombres de Hidalgo y la Guadalupana, una rara coincidencia que nos recuerda lo que sucedió en los inicios de nuestra independencia. Por lo cual le invitamos a que vea y averigüe algunos detalles de cómo se dio este inusual y "misterioso" acontecimiento al que nos referimos.

LA NOTICIA DEL MILAGRO CRECE
Esto ocurrió hace ya algunos años (el día primero de junio de 1997), ahí en el pasaje del Metro Hidalgo de la línea 3, con rumbo a la salida de las calles de Zarco y Reforma (a unos metros de la iglesia de San Hipólito o San Judas Tadeo), se formó una silueta semejante a la de una virgen. La figura, casi insinuada en menos de una semana logró convocar a una cantidad impresionante de fieles, creyentes que desfilaban con cierto orden para poder apreciar la “divina” manifestación. Inmediatamente, entre los testigos y descubridores de este “portento”, hubo encargados que prepararon un altar improvisado sobre el mismo piso, otras personas más, alineaban y orientaban a quienes llegaban a ver esta imagen, algunos otros cruzaban la zona sorprendidos y despistados sin saber que sucedía y había quienes llegaron expresamente ahí para ver a la Virgen, muchos por curiosidad, otros a rendir culto e incluso había personas que llegaban en busca de un milagro.

COMO SE DESCUBRIÓ ESA IMAGEN
Entre las variadas versiones que se tejieron sobre el descubridor de esta imagen, se dijo que había sido un trabajador de la limpieza del Metro de nombre Carlos Guevara, que mientras realizaba la limpieza en ese pasillo que va a la calle de Zarco, contaba entre sus afirmaciones la rara versión que aseguraba, que vio en ese sitio, una fuga de agua que se levantaba del piso hacia arriba y de la misma forma, de arriba hacia abajo, cayendo en el lugar donde se formó la imagen. De inmediatamente dio aviso a las autoridades. Lo comento con amigos y vendedores cercanos, quienes comprendieron lo que sucedía y demarcaron el lugar considerándolo de inmediato importante, para minutos después le llevaran flores y veladoras. La noticia se prendió como pólvora y ocasiono que llegara una cantidad considerable de personas a ver el “milagro”, de todos lados de la ciudad.

SE LANZAN EXPLICACIONES SOBRE LA MANIFESTACIÓN
Entre las posibles causas que se ofrecieron para tratar de darle una explicación a esta manifestación, se dijo que: La Virgen se había manifestado en ese lugar como aviso a un temblor o desastre próximo. También, para que la gente se comportara mejor, porque en esa área había robos, mal vivientes y prostitución. Así como otras cuantas más posibles razones de la aparición. Otras posibles explicaciones más sensatas, aseguraban que todo esto fue a consecuencia de las lluvias del mes de junio que, al elevarse los mantos freáticos en la ciudad, hizo que se filtrara el agua que fue cayendo sobre esta loseta (elaborada de granito) subterránea, y aunque eso sucede constantemente, no solo ahí, sino en varias estaciones de nuestro transporte colectivo de esta gran metrópoli, en esta ocasión muy especial, dio forma a una silueta semejante a la Virgen.

12,191 PESOS RECOLECTADOS
Pero claro está, que este tipo de explicaciones tan racionales, nunca dejaron satisfechos a los involucrados y miles creyentes que acudieron al lugar desde diversos sitios aledaños de lo que era el D. F., e incluso, del interior de la república, nunca las aceptaron. Cabe recordar que la fe no ha necesitado explicaciones lógicas para existir y aquí se constató plenamente este hecho, ya que hubo días en que se registró una afluencia dentro del horario del sistema de trasporte colectivo, de hasta 100 personas por minuto y se calculó que debido a las limosnas recolectadas a pesar de las advertencias de no dejar nada de dinero ahí, de nada sirvieron. Se manejó una cifra estimada de 12,191 pesos aproximadamente recabados de los fieles, así como veladoras, flores, fotografías, milagros y otros regalos de los cientos de creyentes reunidos ahí. 

LA UBICACIÓN DE LA VIRGEN
Los días pasaron y debido a la gran convocatoria de esta manifestación, se decidió trasladar a la imagen a un lugar seguro y accesible donde los creyentes pudieran visitarla y adorarla sin entorpecer a los usuarios del Metro. Para esto, se logró extraer la loseta completa de la imagen, donde se utilizó una cortadora con punta de diamante y se colocaron amarres de acero, tensores, ángulos perimetrales y tornillos, al igual que para los trabajos de conservación con resinas especiales que hiciera perdurar y conservar a la “Virgen”, buscando que no fuera a ocurrir un accidente durante su traslado. La obra, con la colocación de la losa de 1.20 m de altura por 0.80 cm de ancho y peso de 600 kilos, en un nicho estilo mexicano de 1.80 metros en su base, 2.50 de altura y protegida con un vidrio blindado, tuvo un costo aproximado de 30,000 pesos por aquellos años.

UN LUGAR MÁS PARA VISITAR
En la actualidad (y en especial los fieles que creen en la Virgen de Guadalupe), pueden visitar y apreciar a la “Virgen del Metro” en el exterior de la estación que está en la esquina donde cruzan las calles Reforma, Zarco e Hidalgo, a unos pocos pasos de una de las entradas al Metro, y muy cerca de iglesia de San Hipólito (ahora San Judas Tadeo). La llamada Virgen del Metro, mide unos 25 centímetros, y es uno más de esos extraños sucesos que le dan vida a nuestra ciudad, al Mágico Centro Histórico. Usted puede conocer y apreciar a esta imagen dentro de su nicho y aunque una reja impide acercarse a ella y no se pueda observar bien debido al reflejo de ese vidrio blindado con la que está protegida, aun así, está ahí. Vaya a verla, contémplela, pídale (pues aún se dice que realiza milagros), conozca más de su historia, pregunte a quienes por ahí tienen sus puestos de objetos religiosos sobre ella, dedíquele unos minutos a esa especial manifestación, a esa área y vera que conocerá un sinfín de anécdotas e historias que una vez más nos dejan muy claro, que la fe no necesita de muchas explicaciones para existir.  

martes, 19 de diciembre de 2017

LA ACADEMIA DE SAN CARLOS

EL ANTIGUO HOSPITAL PARA SÍFILICOS
Y SU CAPILLA MARIANA 
Si la historia nos agrada e interesa, si queremos saber más de lo que sucedió en el Mágico Centro Histórico, basta con caminarlo, preguntar y adentrase a sus palacios, casonas o viviendas. Mucho de estos sitios ahora cumplen otra función, pero no dejan de proyectarnos ese pasado que a través de los años ahí sigue palpitando y dispuesto para quienes quieren conocerlo y saber que sucedió ahí y que función tienen ahora esas edificaciones, calles y lugares que marcaron y fueron parte de la historia del centro de la capital del país.
Uno de estos edificio es el que albergara en un principio al Real Hospital del Amor de Dios, donde se atendían los enfermos del mal de bubas o sifilíticos. Fundado por el Obispo Juan de Zumárraga en 1539. Una vez que el grabador español Jerónimo Antonio Gil, llegó como tallador a la Real Casa de Moneda, concibió la idea de fundar una academia al estilo de las que funcionaban en Europa. Se funda en la Real Casa de Moneda en el año de 1781, bajo el nombre de: Academia de las tres nobles artes: Pintura, Escultura y Arquitectura.
Para el año de 1791 se traslada al edificio que albergara al hospital. La fachada es de estilo renacentista fue realizada bajo la supervisión de Javier Cavallari. La ventana de la esquina en la planta baja, fue cegada en el año de 1910, para alojar en una especie de nicho, la réplica de San Jorge de Donatello, que obsequió el gobierno de Italia al pueblo de México para las fiestas del Centenario por la Independencia.
En una reciente visita a la antigua Academia de San Carlos, pudimos platicar con Gabriela P. Soriano coordinadora de las galerías de la escuela quien amablemente nos platicó sobre una antigua construcción religiosa que ahí sigue a la vista de todos, pero también, ignorada por muchos. Se cree que ahí estaba una capilla Mariana por los rasgos y características que aún tiene, como una gran concha, la concha Mariana dedicada a la Virgen María, y que permanecía activa en lo que fue uno de los primeros hospitales para enfermos de sífilis.
Tomemos en cuenta que ahí en la Academia, el año pasado se realizaron reacomodos y se encontraron entierros masivos de lo que se cree eran los enfermos, además de restos de lo que fue el antiguo hospital. Desde la capilla, se puede apreciar el nivel que tenía el hospital notándose claramente el hundimiento, aunado a que el suelo del Centro Histórico también se ha vencido a través de los años. La capilla estaba cerrada y ahora es paso para la biblioteca, ya que la Academia se amplio y esta sacra construcción quedo como paso por debajo de las escleras.
Esto nos demuestra, el cómo se ha trasformado la ciudad, como ha cambiado la escuela. Algo también muy extraño ahora, es que este recinto está a varias calles del Zócalo y para el siglo XVI, esto era la orilla de la ciudad, siendo, además, uno de los pocos hospitales en ese tiempo que se encargaban en tratar de curar a esas desafortunadas gentes que llegaban a morir, pues alguien con una enfermedad de ese tipo en el siglo XVI difícilmente se curaba.
Sobre la capilla o lo que aún queda de ella, podemos advertir una hermosa concha en el techo y otras dos esquinadas. Así mismo, se aprecia pintura y dibujos o detalles de símbolos en especial el mariano, un tipo de estrella con líneas atractivamente diseñadas que dan muestra de su pasado y para lo que fue diseñada. Al contemplarla y saber la función que tenía, nos ponemos a imagina y pensar sobre los múltiples rezos y suplicas que ahí se dieron, tal vez de esos enfermos que en su ruego pedían por su recuperación, por su salud.
Se aprecian otros detalles, más formas y nuevamente imaginamos como estaría en sus días de esplendor, como es que ahí terminaba el edificio y también notamos, como ha cambiado a través de los años. Finalmente, nuestra entrevistada, la coordinadora de la galería Gabriela Soriano, a pregunta nuestra, nos informo sobre los mascarones que hay en la fachada de la Academia y ¿quiénes son? Y nos relató lo siguiente:
“El primero es Carlos III, después Jerónimo Antonio Gil, de lado derecho se cree (según algunos historiadores) que es Mangino o Couto, estos dos personajes pertenecían a la junta de gobierno y daban dinero a la Academia, y el otro es el gran arquitecto Manuel Tolsá. La estatua de la esquina, la origina está aquí en la biblioteca y se guardó porque en los 80s, los comerciantes ambulantes le quitaron la cabeza por colgarse y es San Jorge, un San Jorge el del Dragon, la escultura clásica que hizo Donatello, una copia de exacta que dono Italia para México en los festejos de independencia”.
Información muy interesante, pues por lo regular pasamos por esa zona y nunca nos imaginamos ni vemos que es lo que ahí esta y quienes fueron estos personajes que le dieron brillo al México colonial. Si usted puede, visite la Academia de San Carlos, ese antiguo hospital para sífilicos y conozca esa peculiar capilla y otras maravillas que aun ahí se encuentran. Finalmente, agradecemos a la coordinadora Gabriela Soriano por su atención y lo invitamos a que redescubra este interesante sitio.
 
Roberto Samael C E

sábado, 9 de diciembre de 2017

LA CASA DEL CAPITÁN JUAN DE CHAVARRÍA

RECUPERO LA CUSTODIA DEL DIVINO
El Centro Histórico de nuestra gran Ciudad, como en este página lo hemos mostrado, está lleno de curiosidades y arquitectura que enmarcan leyendas y mucha historia, además de datos extraños, anécdotas y personajes que por sus obras son recordados hasta nuestros días, y un ejemplo claro de ello, sin duda alguna lo es este audaz personaje, un capitán que poco a poco lamentablemente su hazaña está quedando en el olvido. Aquí les recordamos parte de esa proeza y el lugar donde el vivió y su interesante recuerdo en piedra.
Ubicada en una de las antiguas calles en el Mágico Centro Histórico, se encuentra la Casa del capitán Juan de Chavarría, quien fuera conocido en su tiempo como un héroe y como un bondadoso caballero benefactor que ayudo a las monjas agustinas de San Lorenzo. Este personaje, de origen vasco, Juan de Chavarría se estableció en lo que anteriormente era la calle que llevaba su apellido “Chavarría”, hoy conocida como el último sector de la calle Justo Sierra.
En donde fue construida una monumental casa que sobresalía por su peculiar fachada rematada por una mano, si una mano que está sosteniendo una custodia, la cual se convirtió en un fuerte referente que denota la valentía que en cierta ocasión mostro este caballero al realizar lo que por aquellos tiempos fue una proeza. Según cuenta la leyenda, que el 11 de diciembre de 1676, un ladrón ingresó al templo de San Agustín para robar las potencias de oro del Santo Cristo de la Caña, pero al calor de la aventura provocó un incendio que llamó la atención de toda la ciudad.
Ante este hecho, Don Juan de Chavarría se dio valor para entrar a la iglesia y recuperar la custodia del divino. Como resultado de tal hazaña, el rey le concedió un escudo personal, el cual consistía en la figura de una mano levantando una custodia, que lamentablemente en la actualidad, apenas queda visible en el nicho superior de la fachada.
Debido a su posición económica y a su fama como exitoso comerciante en el México del siglo XVII, el vascongado Juan de Chavarría era una figura que inspiraba respeto entre los habitantes y las autoridades de la Ciudad de México. Por estas razones, su casa habitación que ha tenido múltiples usos, se ha convertido en un referente obligado para visitar y conocer, al hablar sobre el pasado colonial de México y su maravilloso Centro Histórico.
 
Roberto Samael C E

MALGRÉ TOUT… A PESAR DE TODO

JESÚS F. CONTRERAS
 
Las calles, palacios, iglesias, conventos, fachadas y lugares que hay en nuestro Centro Histórico, resguardan leyendas y vivencias que cuando las conocemos, cuando sabemos que sucedió ahí, nos sorprendemos y maravillamos, ya que la mayor de las veces, ya sea por falta de tiempo, desconocimientos o porque no somos observadores, omitimos mucha de estos grandiosos detalles. Un claro ejemplo de ello, lo representa una singular escultura que si hemos pasado por la Alameda la hemos visto, pues está acompañada de otras “mujeres” similares, pero en especial, de una de ellas, conozcamos sobre su origen... He aquí parte de su historia.
Malgré Tout, es una escultura que traducida al español significa “A pesar de todo”, representa a una mujer desnuda, tirada y encadenada. Fue creada en el año de 1989, según los relatos de Amado Nervo, quien dice que Jesús Contreras estando en Francia, confirmó ciertos temores y sufrió la amputación de su brazo derecho a causa de un cáncer mal atendido. “A pesar de todo”, siguió trabajando con un sólo brazo los pocos años que le quedaron por delante, hizo la escultura sin el brazo derecho. Pero, ¿quién fue Jesús F. Contreras?
Jesús Fructuoso Contreras Chávez, nació en Aguascalientes un 20 de enero de 1866. Fue un escultor mexicano, nieto de José María Chávez Alonso, quien fungió como Gobernador Liberal y creó un centro artesanal que marcó al joven para ser escultor. Dado el apoyo que tuvo del gobierno de Porfirio Díaz, esculpió y construyó obras como el Monumento a Cuauhtémoc y veinte esculturas en bronce del Paseo de la Reforma. 
Cuando cumplió 17 años, el gobierno le otorgó una pensión, para que viajara a Europa a seguir estudiando y profundizar en su arte. Al regresó, con apenas 22 años de edad, apoyando a su maestro Noreña, juntos realizaron la bella estatua de Cuauhtémoc, la cual se encuentra en el paseo de la Reforma, de la Ciudad de México, siendo el encargado de la fundición Contreras. El 13 de agosto de 1883 al momento de vaciar el bronce, un chorro en ignición perforo su pie. La inauguración del monumento fue el 21 de agosto de 1887. Poco más tarde Fructuoso Contreras estableció la Fundación Artística Mexicana.
Entre sus obras más destacadas están; un Benito Juárez que está en Chihuahua; efigies de Manuel Acuña y de Ignacio Zaragoza, en Saltillo Coahuila; el general Ramón Corona, en Guadalajara, Jalisco; Nicolás Bravo, Ignacio Zaragoza y a la Independencia, en Puebla; el monumento a la Paz, en Guanajuato; al general Jesús González Ortega, en Zacatecas; a la Corregidora Ortiz de Domínguez. También se destaca por ser autor de los Colosales relieves en Bronce, con figuras Indígenas, del monumento a la Raza de la Ciudad de México. Pero la que suele considerarse como su máxima obra se llama Malgré Tout, elaborada en mármol. Tiempo más tarde, en 1909, el compositor zacatecano Manuel M. Ponce, compuso una pieza de piano sólo para la mano izquierda, que rindiera homenaje al escultor y a la obra misma.
Hay que apuntar que como detalle a tomar en cuenta, que Amado Nervo relataría en cierto momento, que Jesús Contreras realizó esta obra sin el brazo derecho, y por eso la habría titulado Malgré Tout, sin embargo, las referencias históricas desmienten este hecho, ya que la obra está fechada antes de la amputación de su brazo. Malgré Tout, en la actualidad, la podemos apreciar en el Museo Nacional de Arte (MUNAL), pero hay una copia en donde fue colocada originalmente en la Alameda del Centro Histórico. Muere el 12 de julio de 1902 en la Ciudad de México.
 
Roberto Samael C. E.

lunes, 11 de septiembre de 2017

AQUÍ MURIÓ ANTONIO LÓPEZ DE SANTA ANNA

MÉXICO PIERDE MITAD DE SU TERRITORIO
Roberto Samael C. E.
No cabe duda que entre los mexicanos un personaje que llama la atención por sus actos y por qué se cree que él fue el responsable de que nuestro país perdiera gran parte de sus territorios, hace que Santa Anna, pase a ser conocido y recordado como un traidor a su patria, y aunque las circunstancias, su negligencia y hechos tuvieron mucho que ver, este personaje “ilustre” ha marcado nuestra historia de México, tristemente de esa forma.
Antonio de Padua María Severino López de Santa Anna y Pérez de Lebrón nació en Xalapa, 21 de febrero de 1795. Fue un político y militar mexicano. Además, presidente de México, aunque en la gran mayoría de textos se dice que ocupó la presidencia en once ocasiones, el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM) sostiene que solo fueron seis veces. Instaurado como dictador vitalicio con el tratamiento de Alteza Serenísima, aunque derrocado años más tarde. A lo largo de su extensa carrera política fue considerado ambiguo por participar en partidos contrarios, ya fuera con realistas, monárquicos, republicanos, unitarios, federales, liberales o conservadores. Santa Anna fue también gobernador de Yucatán (1824 - 1825) y de Veracruz en 1829.
Cuando ocupaba la presidencia, Santa Anna sufrió otro revés, al suscitarse de nuevo la cuestión texana. Cuando en 1843, Estados Unidos planteó la incorporación de Texas a su territorio, Santa Anna intentó zafarse de la escena política para no sufrir descalificaciones de la opinión pública. Puso de pretexto la muerte de su esposa Doña Inés García y Martínez de Uscanga para retirarse de la presidencia mientras pasaba el furor público por la anexión de Texas a los Estados Unidos. A los cuarenta días de luto por su mujer, Santa Anna contrajo matrimonio con la señorita Doña Dolores Tosta y Gómez, escándalo que contribuyó a aumentar su descrédito en un momento en que se le recordaba su anterior episodio en Texas y se le pedían responsabilidades. El retiro de la escena política en ese momento lo pagó con un largo exilio en La Habana.
En ausencia de Santa Anna, la situación interna en México estaba repartida entre hostilidades y caos político. Durante aquella situación, en EE. UU, James K. Polk había ocupado la presidencia del país. Polk era un conocido expansionista que desde hacía tiempo tenía puestos sus ojos en los territorios mexicanos de la Alta California y Nuevo México. El 29 de diciembre de 1845, para el enojo de los políticos mexicanos, quienes nunca reconocieron la independencia de Texas, el Congreso de los Estados Unidos (a instancias de Polk y su antecesor Tyler) aprobó la incorporación de Texas a la Unión Americana; un hecho que deterioró rápidamente las relaciones entre México y Estados Unidos. Dicha situación se agravó aún más cuando el gobierno mexicano se negó a recibir al embajador enviado por Polk para comprar los territorios deseados por 15 millones de dólares.
Aquello fue aprovechado por Polk como pretexto para presionar al Congreso a declarar la guerra. En tanto, a fin de presionar más las cosas, Polk había enviado tropas al mando de Zachary Taylor en las periferias del río Bravo; aun cuando se consideraba al río Nueces como el límite oficial con Texas, unos kilómetros más al norte. Aunque las escaramuzas entre ambos contingentes fueron directamente provocadas por los estadounidenses dentro de suelo mexicano y sin declaración de guerra previa, Polk hizo ver a los mexicanos ante el Congreso como si hubieran sido los culpables. Con ello, la guerra entre ambos países dio inicio el 8 y 9 de mayo de 1846. El gobierno de Valentín Gómez Farías decidió llamar de vuelta al general Santa Anna para dirigir los esfuerzos nacionales. A pesar de que logró amasar un considerable ejército, el evidente atraso tecnológico de este (el ejército usaba armas de tiempos de la Independencia) así como la falta de una cadena de mando eficiente, de nada le sirvió contra las fuerzas tecnológicamente superiores y mejor disciplinadas de Estados Unidos. Aquello significó una serie de derrotas consecutivas en todas las acciones bélicas de la guerra (la mayoría desarrollada en el norte).
Se sabe que casi logró una victoria en la Batalla de la Angostura, pero se retiró inexplicablemente a un paso de derrotar al general Taylor. Después, en su natal estado de Veracruz, fue derrotado en la Batalla de Cerro Gordo, en buena medida debido a que su artillería atacó a los centinelas del ejército estadounidense, revelando su posición. El grueso del ejército estadounidense evitó el camino donde Santa Anna pretendía atraparlos y atacó al ejército mexicano desde varios flancos, causando su derrota. Tras evacuar la capital del país, Santa Anna se exilió de nuevo, esta vez en Colombia. 
Exiliado Santa Anna, el Congreso firmó el Tratado de Guadalupe Hidalgo, con el cual México perdió los estados de Alta California y Nuevo México (hoy California, Arizona, Nevada, Colorado, Utah y parte de Wyoming) a favor de los Estados Unidos, que se comprometió a pagar una indemnización de 15 millones de dólares a México. Santa Anna fallece en las calles del Centro Histórico de la Ciudad de México, entre 20 y 21 de junio de 1876.