lunes, 18 de abril de 2016

¿QUÉ AQUÍ MURIÓ LA MALINCHE?

MALINTZIN, MALINALI O DOÑA MARINA
Se cuenta que la Malinche nació el año 1496 o 1505 y murió el año 1529, fue conocida también como Malintzin, Malinali o Doña Marina, una mujer de la costa del Golfo de México, quien jugó un papel activo, eficaz e importante en la conquista actuando como intérprete, asesora e intermediaria del invasor español Hernán Cortés, también fue su amante y dio a luz a su primer hijo, quien es considerado uno de los primeros mestizos. Hoy en día, en México la imagen de la Malinche es la encarnación de la traición, una víctima del conquistador español, o simplemente como la madre simbólica de la gente del México nuevo.
Esta mujer, la Malinche, se convirtió en una de las figuras relevantes y en la actualidad se funde entre la realidad y leyenda, por este motivo, muchos de los pasajes de su vida se cubren de misterio, como lo sucedido con su muerte, pues una de las versiones muy socorridas sobre su muerte, nos habla que, para evitar que pudiera declarar en contra de Hernán Cortés en el juicio que la Corona española llevaba en su contra por sus atrocidades que realizo en el nuevo mundo, ella fue asesinada en la casona ubicada en lo que ahora es la calle de República de Cuba, a un costado de la Plaza de Santo Domingo.
Con referencia a la historia entorno a  la casa de la Malinche, la maestra Ángeles González Gamio, describe que en la finca marcada con el número 95 de la calle República de Cuba y donde ahora se ubica una escuela secundaria, fue sede donde vivió y murió asesinada la Malinche, que en ese entonces estaba casada con el capitán español Juan Xaramillo, uno de los capitanes de Cortés, con el cual ella también tuvo una hija, después de haber tenido otro hijo con Hernán Cortés que tenía por nombre Martín Cortés, a quién el conquistador se llevó a España sin el consentimiento de la madre.
Según la leyenda, durante el juicio en contra de Cortés por las acusaciones en su contra por sus presuntos excesos y actos de corrupción, llaman a declarar a mucha gente. Resentida y enojada en su contra, por la traición amorosa y por lo de su hijo, la Malinche, quien fue la traductora del conquistador y por tanto conocía todos sus secretos, iba a declarar en el juicio, pero es asesinada misteriosamente antes de que pudiera hacerlo. Sucesos de este tipo son los que aún podemos conocer en nuestro Mágico Centro Histórico, todo es una mezcla de realidades y leyendas.
Roberto Samael C E

viernes, 8 de abril de 2016

MUSEO NUMISMÁTICO NACIONAL

UN LUGAR CON MUCHO DINERO E HISTORIA
En el Centro Histórico existe un lugar (como muchos otros de la zona), que al asomarnos podemos apreciar mucho de lo que fue nuestro pasado y este es especial, porque ahí se elaboraban, algunas de esas monedas que pudieron pasar por sus manos, dinero que fue usado décadas atrás. Los muros y bóvedas de esta impresionante construcción originalmente fueron las instalaciones del apartado y posteriormente ahí se establecieron los hornos de fundición.
Conocida como la Casa del Apartado, se nombre así, porque en el “Apartado” se separaba el porcentaje de la plata que debía enviarse a la Corona española, de ahí la quinta parte del metal extraído, además del total del oro que siempre se filtraba en los lingotes. En este edificio se acuño toda la moneda mexicana desde el siglo XIX hasta mediados de la década de los setentas del siglo XX
Esta edificación ha sido restaurada y se apegó en lo más posible a su estructura original. El interior de este edificio del siglo XVII contrasta por mucho con su rústica fachada, hay dos salones con enormes bóvedas y aún se conserva intacta la maquinaria decimonónica con la que se elaboró la moneda hasta el año de 1992.
Para evitar que los insurgentes se apropiaran del metal, la casa fue clausurada durante las revueltas de la Independencia y sustituida por los apartados establecidos en otras regencias. Tras negociar con los mineros de Real de Monte, Taxco y Guanajuato, el político y experto en mineralogía, Lucas Alamán, fundó su propio apartado cerca de Campo Florido, pero al quedar Santa Anna como presidente, lo expropia, y en 1842 lo reabre en el actual edificio.
Al lado de las máquinas decimonónicas con que se ensamblaba, laminaba, prensaba o cortaban las cizallas, los crisoles de granito para fundir plata parecen el instrumental de un alquimista. En medio de los claroscuros de las bóvedas tiznadas, que en momentos nos hacen sentir dentro del laboratorio de un hechicero, la Casa de Moneda brinda la ocasión de conocer el proceso de elaboración de esos objetos que incomprensiblemente se adueñaron de nuestras vidas.
Consta con 10 salas con una muestra del acervo, entre monedas, medallas y demás objetos utilizados para la acuñación. Aquí se resguarda los originales del escudo nacional. Los modelos vigentes para monedas, documentos, y medallas oficiales podemos ver en este interesante recinto. Si a usted le gusta la historia, si gusta de saber más de nuestro México pasado, visítelo, conozca más sobre nuestras monedas, de este maravillosos inmueble que aún existe y se encuentra en el corazón del Centro Histórico.
Roberto Samael C E